Elisa Ciria

EL LUGAR DE LA BIOCONSTRUCCIÓN

Desde siempre el ser humano ha tenido la necesidad de buscar un lugar dónde sentirse a salvo, en casa. Comenzando por cuevas y construcciones muy sencillas hasta los impresionantes edificios actuales,  consecuencia del desarrollo tecnológico. Los materiales naturales han sido los más utilizados desde la cuna de la civilización hasta nuestros días, ya que los encontrábamos fácilmente en nuestro entorno, en la naturaleza.

Entendemos por bioconstrucción a todas las técnicas que requieren una transformación mínima del material para poder construir: tierra, madera, piedra, bambú… Estás técnicas surgieron en casi todas las primeras civilizaciones y se fueron expandiendo a otros lugares, adaptándose a cada suelo y clima. Podemos decir entonces que la bioconstrucción forma parte de nuestra historia y patrimonio cultural, aunque lo llamáramos de forma diferente.

Concretamente, la arquitectura en tierra es uno de los productos culturales más antiguos de la civilización. Muchas de estas ciudades y construcciones siguen en pie, prueba de la durabilidad de este tipo de construcciones y que debemos hacer lo posible por conservar este impresionante patrimonio. Hoy en día, un tercio de la población mundial vive en casas de tierra y el 15% de las obras arquitectónicas que la UNESCO recoge en su catálogo también están construidas con tierra.

La actual visión de la arquitectura sostenible, hace obligado recuperar los materiales naturales como opción para las edificaciones debido a su bajo impacto ambiental, tanto por su proceso de construcción como por tratarse de materiales de fácil acceso en gran parte del mundo. Además, si atendemos a las nuevas demandas de edificaciones eficientes económica y energéticamente, la bioconstrucción tiene mejores cualidades que otras construcciones con mayor industrialización como puede ser el hormigón o los ladrillos cocidos.

Tenemos siglos de experiencia y desarrollo a nuestro alcance para construir de manera eficiente y sostenible, además de con un confort climático y espacial adaptado a cada circunstancia.

¡Vamos a aprovecharlo!

¿QUÉ ES LA BIOCONSTRUCCIÓN?

Para comprender qué significa bioconstrucción, primero debemos acercarnos a la palabra bio. Según la RAE, bio significa: “biológico, que imploca respeto al medioambiente y evitar el uso de productos químicos”.

Por tanto, ¿qué entendemos por bioconstrucción?

La respuesta esta pregunta no la encontramos en la RAE, pero entendiendo el significado de bio es fácil llegar a una conclusión. Estaríamos hablando de construcciones que no contaminan la naturaleza, al no necesitar ningún proceso químico para realizarlas. Construcciones hechas con materiales naturales.

Esta es la gran diferencia entre el hormigón y la tierra. Los dos tienen componentes similares como arena y gravas. El hormigón necesita al cemento para conseguir estabilidad, siendo un proceso químico durante el cual contaminamos el planeta. La tierra sin embargo, consigue esta estabilidad con la arcilla, que de manera natural se endurece al secarse. Se trata de una transformación física que requiere únicamente de agua.

Además, al realizar ningún proceso químico, los materiales naturales no necesitan reciclarse, ya que pueden reutilizarse. Es decir, podemos construirnos una casa de tierra y más adelante simplemente derribarla y mojarla para otro uso. No habrá perdido ninguna de sus propiedades durante ese tiempo.

Pude suceder también que después de un tiempo, por el transcurso de la vida, un edificio o incluso poblado quedara abandonado. Al tratarse de materiales naturales, no generan ningún tipo de residuos. Llegado el momento quedarán únicamente las ruinas, que poco a poco devolverán la tierra al suelo.

El sur de Marruecos es un claro ejemplo de ruinas de tierra escondidas entre las montañas. Incluso en ocasiones pasan desapercibidas por parte del paisaje, ya que el mismo color de la tierra en el poblado y la montaña dificulta diferenciarlas. Allí no hay problema de residuos o basuras, el mismo paso del tiempo va devolviendo las ruinas a su estado original.

La bioconstrucción es el método constructivo más respetuoso con el medio ambiente. Produce una huella de carbono casi nula tanto durante la construcción y reutilización o abandono

SOSTENIBLE VS. EFICIENTE

Hoy en día encontramos cantidad de términos relacionados entre sí que tienen como nexo el cuidado del planeta. Sin embargo, su significado varía en pequeños matices que pueden confundirnos. Cuando hablamos de una vivienda eficiente a nivel energético, no tiene por qué ser sostenible.

Para que una casa tenga una alta eficiencia energética necesita unas características de diseño y materiales, que permitan el uso casi nulo de calefacción y refrigeración para un confort térmico en su interior. Por tanto, podemos construirla utilizando materiales como el hormigón, aislante, u otras técnicas más avanzadas, lo que implica un alto impacto ambiental en su proceso de construcción. Como consecuencia, tenemos una alta eficiencia energética, pero olvidándonos del cuidado a la naturaleza.

¿Significa esto que tenemos que elegir?

Todo lo contrario, ya que gracias a la construcción con materiales naturales podemos tenerlo todo. La tierra, piedra, madera… como cualquier otro material, tienen un comportamiento único, solo tenemos que conocerlas para saber cómo tratarlas y que nos ofrezcan lo mejor de sí mismas. Con un diseño adaptado a cada lugar, permiten un confort climático impresionante. Por ejemplo, la tierra tiene la capacidad de regular la humedad, pero se deshace fácilmente con la lluvia. Esto significa que en climas húmedos con altas precipitaciones, nos ayuda a controlar la humedad del interior, pero debemos protegerla de la lluvia.

Este tipo de diseño bioclimático permite que ahorremos energía mientras vivimos en nuestras casas, además de necesitar una transformación mínima para su construcción. Dicho de otra manera, tenemos una vivienda eficiente y sostenible.